“En nombre de mi difunto marido, que murió como un mendigo, yo debo dedicarme a todos los pobres y miserables. Debo expiar los seculares privilegios de mis antepasados, debo saldar las deudas que ellos han contraído con los parias y los explotados, debo igualar las implacables cuentas, que cada uno tiene con su propia conciencia. una voz amable e indulgente te me empuja! Yo no tendré más grande dulzura que obedecer a aquel mandato.”

Quien así se expresa, es la Sierva de Dios Julia Colbert, marquesa de Barolo.

Giuseppe Tunninetti, en su libro “Santi, beati e venerabili piemontesi”, nos dice que esta influyente y rica mujer, intuyó rápidamente junto a su marido, la necesidad de respuestas a una época que cambiaba vertiginosamente. Al lado de su inseparable marido, el marqués Tancredi Faletti de Barolo, Julia se dedicó a variadas obras de bien en favor de los pobres de Turín.

“Pero Julia no era una improvisada, sino siempre bien intencionada y generosa. Su proyecto educativo adoptado por las cárceles-modelo, con la aceptación de la autoridad civil, era fruto de su experiencia directa, de contactos con la inglesa Elisabeth Fry y de la información recogida y estudiada de varios sistemas carcelarios.

Convencida todavía que la mejor reforma carcelaria consistía en la prevención y en la actividad de recuperación, a partir de 1823 y a fines de 1857 dio vida (en la región de Valdocco, luego seguida por Cottolengo y Don Bosco) a una serie impresionante de obras caritativo-sociales: el Refugio para recuperación de mujeres dedicadas al vicio; el Refugio para recuperación de muchachas de la calle y en dificultad, menores de 15 años; las Hermanas Penitentes de Santa María Magdalena (hoy Hijas del Buen Pastor) para jóvenes que deseaban consagrarse al Señor; las Hermanas de Santa Ana (iniciativa de su marido Tancredi) para la educación de las muchachas hospedadas y educadas gratuitamente; el Hospitalito de Santa Filomena, para hospedar a niños minusválidos; la Giuliette, o sea niñas huérfanas hospedadas en una casa adyacente al convento de las Hermanas de Santa Ana; la Familia de operarios: tres pequeños pensionados para jóvenes trabajadores; y finalmente el taller de San José, para muchachas pobres.”

Si prestamos atención, veremos que antes de 1841 -año del comienzo de la actividad oratoriana de Don Bosco-, ya la marquesa de Barolo ha emprendido una serie de iniciativas en común con el marqués Faletti, propiciando lo que nuestro padre, más tarde asumirá como estilo de vida: prevenir, recuperar, acompañar, sumarnos a la vida de los jóvenes más pobres, darles la oportunidad de mirar a lo alto.

Nuestro país pasa por una serie de cambios que, -sin definir si son más o menos vertiginosos que aquellos de la marquesa y Don Bosco-, nos impulsan a mirar a estos grandes del siglo XIX y desafiarnos a nosotros mismos: ¿contamos con la misma pasión de Don Bosco para ver lo que podemos hacer ante los jóvenes que hoy nos reclaman calidad educativa, asistencia continua, interés en sus necesidades? ¿vivimos en tensión al pobre como nos enseñó la riqueza espiritual de esta gran colaboradora de Don Bosco, la marquesa Julia Colbert, que se desvivió por los explotados y oprimidos? ¿seremos capaces de vivir como Don Bosco una pobreza tal que nos lleve hasta el final pensando en los jóvenes pobres, o asumiendo la “mendicidad” que asumió el Siervo de Dios Tancredi Faletti al momento de morir?

El CG XXVI nos impulsa a asumir con pasión y entrega convencida y real, las nuevas fronteras en donde los jóvenes reclaman nuestra presencia y nuestra respuesta. Entregar todo, es vivir en pobreza, tal como nos imaginó Don Bosco.

Tal vez así, como Julia Colbert, estaremos respondiendo a ese llamado interior del Señor; ese mandamiento que nos impulsa a obedecer dulcemente, la voluntad de Dios sobre nuestra vida.

P. Ricardo Cámpoli sdb

Esta historia sencilla, relata un episodio que le ocurrió al Canónigo José Laguzzi, que siendo alumno del oratorio de Valdocco, asistía regularmente también a clases de una escuela de música.

Él mismo relata que “en septiembre de 1879, mientras me encontraba en San Benigno para hacer los Ejercicios Espirituales, encontré a Don Bosco en la escalera que llevaba a la planta superior. estaba sentado en un escalón, pues sentía un gran cansancio, que le había impedido continuar la subida. se había dejado caer en la escalera, esperando a que alguien le ayudara. La Providencia dispuso que pasara yo. Me pidió que lo ayudara a subir. ¿Debo decir con qué gusto me presté a ello?

Como era muy difícil levantarlo sólo por los brazos, preferí cargármelo a hombros. Él se resignó. Y en aquel momento, que no fue para mi ningún Via Crucis, con toda suavidad y dulzura me dijo:

- El Cireneo fue mucho más afortunado que tú. Él ayudó a Jesús, llevándole un poco la cruz. Pero tú, ¿qué llevas? Un pobre pecador… Ahora bien, si lo haces por amor de Dios, tendrás igualmente un buen premio porque Jesús considera hecho a sí mismo cualquier cosa que hagamos a nuestro prójimo por amor suyo. Nunca lo olvides”.

Cargar a hombros a Don Bosco, un privilegio que tuvo el joven José Laguzzi. Pero sin duda, que la identificación de un Don Bosco cansado sentado sobre una escalera y el Cristo sufriente ayudado por el Cireneo, es completa y real. La humildad del anciano sacerdote de Turín, brilla espléndidamente, ya que en 1879 se han logrado muchas cosas y algunas de ellas son: se han fundado la Congregación Salesiana y el Instituto de Hijas de María Auxiliadora, han partido para América los salesianos, y el Oratorio de Valdocco se ha extendido maravillosamente por el Piamonte, En este año, Don Bosco es una celebridad. Ha sorteado obstáculos increíbles y enemigos por doquier, ha comprobado que su Sistema Preventivo puede dar frutos de santidad, ha compartido la vida de Domingo Savio y su madre Margarita, y a ambos los vio partir para el cielo.

Aún así, se pregunta “¿a quién cargas a tus hombros?”. Hoy, nosotros, sus hijos e hijas, sabemos a quién cargamos como Cireneos: en cada joven que espera nuestra palabra y cariño, en cada acontecimiento de la historia que reclama una respuesta pronta y alegre, en las penas y alegrías de la vida comunitaria y en el trabajo educativo… Allí, hermanos, allí no solo cargamos en hombros a Don Bosco, sino que también nos identificamos con él, como él se identificó con Jesucristo.

El joven José Laguzzi no se había equivocado. Para él era una dulzura cargar a Don Bosco, porque en él había descubierto a Jesucristo. Marchemos por el mundo, pues, como buenos cireneos, haciendo por amor a Dios el bien a nuestro prójimo, como nos lo enseñó Jesús y como lo vivió Don Bosco.

Ricardo Cámpoli sdb

Son sabidas por todos las intervenciones de Don Bosco a favor de las relaciones, ya de por sí desgastadas en la segunda mitad del siglo XIX, entre el Estado italiano y la Sede Apostólica. Los casos son interesantes y por supuesto cruciales: el caso “Fransoni” (1858-1859), su intervención en la misión Vegezzi-Manacorda (1964), en la misión Tonello (1866-1867), frente a la toma de Roma (septiembre de 1870), ante el “exequatur” (1872-1874).

 

Tanto en sus intervenciones de mediador, como en la cuestión social, nunca tuvo una posición partidista, pero sí política. Siguiendo el pensamiento de Natale Cerrato, Don Bosco se plegó a un sentido determinado de política, entendida como el campo de los valores y de los fines, que definen el “bien común” en una visión global de la sociedad. “En este nivel –explica Cerrato- todos tienen una responsabilidad política”. Aquí entra muy bien “la política del Padrenuestro”, la oración que nos ubica como hermanos, hijos de un mismo Padre, que vela por todos y quiere el bien para todos.

 

¿Cómo no iba a contrastar con el otro sentido de “política”? Es el que la encajona en una serie de iniciativas, que a través de los partidos políticos y sus acciones, entienden orientar el ejercicio del poder a favor del pueblo. “En este segundo nivel –aclara Cerrato- la política está conectada con una intervención del gobierno del país, que destierra el compromiso querido por Don Bosco”. Y es así. Una política solo partidista, no es una política a favor del pueblo, porque solo mira “intereses” partidistas.

 

Don Bosco, quiere para sí y para los suyos un compromiso religioso-educativo que permita crear una cultura que informa cristianamente la política. Así “Don Bosco ha hecho política, aunque la presentaba bajo otros términos, como “moral y cívica educación de la juventud”.

 

Desde las grandes intervenciones frente al conflicto del Estado con la Iglesia de su tiempo, hasta la respuesta denodada ante la falta de dignidad y el hambre de sus chicos, Don Bosco responde a su profundo deseo de comprometerse con su realidad. Pero no siempre las consecuencias de este compromiso fueron triunfos. Más de una vez tuvo que saborear el amargo sabor del fracaso y la incomprensión de quienes aún lo apoyaban económicamente.

 

Recordemos el sueño del “paje de la casaca roja”. “¡Anuncia esto: gran funeral en la Corte!, ¡gran funeral en la Corte!”, le gritó el súbdito viéndose Don Bosco al lado de la bomba de agua adosada a la Casa Pinardi. Despierta sobresaltado y cuenta que se ha sentido muy mal soñando esto. Cinco días más tarde, nuevamente, “esta vez entra hasta el centro de su habitación” –nos cuenta Teresio Bosco-, gritando: “Anuncia esto: ¡no gran funeral en la Corte, sino grandes funerales en la Corte!”. La impresión de Don Bosco fue terrible. Él mismo escribe al rey a la mañana siguiente, para que tratara de escuchar lo que era un anuncio del cielo, previniendo las catástrofes que se cernirían sobre la Casa Real si el Rey aprobaba la Ley Ratazzi, llamada por otros –entre ellos el mismo Cavour- “maudite loi” (“ley maldita”), y más comúnmente y de modo despectivo “la ley de los frailes”. Dicha ley suprimiría las órdenes religiosas que no fueran útiles al Estado y ni siquiera a la Iglesia.

 

Ante la advertencia, la cólera del Rey no se hizo esperar.

 

“-Pero, ¿le parece que estas son maneras de asustar a toda la Corte? –indignado, enfrentó el Marqués Fassati a Don Bosco-. El Rey está impresionado y molesto… ha montado en cólera.”

“-¡Pero lo que he escrito es verdad! -le responde Don Bosco-. Lamento haber causado este disgusto al Soberano: pero, después de todo, se trata de su bien y el de la Iglesia”.

 

Su bien y el de la Iglesia… Tanto que le gustara o no al Rey, o que se lograra o no la paz entre los Estados, o que los obispos “pro-estado pontificio” volvieran o no a sus respectivas sedes (de hecho Don Bosco interviene en la misión Vegezzi-Manacorda en 1864 y el resultado fue el regreso a sus sedes de 9 obispos del Piamonte y 8 de Cerdeña), se triunfe o se logre nada en la mediación, para Don Bosco lo importante era hacer el bien. “El bien había que hacerlo –reflexionó alguna vez, dejándonos su herencia- cuando y como se pudiera”. Pura diplomacia, para el bien de su pueblo, de su gente, de sus chicos. Puro arrojo apostólico y comprometido para el bien de los demás.

 

Somos gente de compromiso. Laicos y consagrados, para el bien de los demás. Y es para pensar, con las palabras de Cerrato: “Don Bosco ha vivido intensamente y con plena conciencia los problemas, aunque nuevos para él, de los grandes cambios culturales y sociales de su siglo, particularmente en su incidencia política, y ha hecho una elección meditada, que ha querido que formara parte de su espíritu y caracterizase su misión. Él ha querido conscientemente “no hacer política” de partido, y ha dejado como patrimonio espiritual a su Congregación el no hacerla, y no porque él fuese “apolítico”, es decir, alienado de los grandes problemas humanos de su época y de la sociedad en la que vivía, mas porque quiso dedicarse a la reforma de la sociedad sin entrar en los movimientos políticos. No fue un “no-comprometido”; al contrario, ha querido que sus salesianos fueran de los “comprometidos”.

 

“Vos estás a favor del campo o del gobierno”, le preguntaron unos jóvenes al salesiano. Y sonriendo les dijo “yo estoy a favor de ustedes”.

 

Hacerles el bien, a como de lugar. La hermosa herencia que nos dejó Don Bosco.

María Auxiliadora 2

Reina.

Ese es el nombre que te cabe.

Reina que conquista los corazones de los hombres,

como conquistaste el corazón de Dios,

y le diste forma en tu vientre inmaculado.

Reina. Ese es el nombre.

Reina que imperas con la humildad de la esclava,

que aleccionas a los hijos de la Iglesia con tu caridad ardiente,

que impulsas al abandono en Dios

con el ejemplo de tu confianza ilimitada en sus manos.

Reina. El nombre que es tuyo.

Reina que es maestra,

que enseña con la dulzura del amor y la paciencia,

Madre y maestra que configura los corazones salesianos

a la medida de Don Bosco, el primero de entre nosotros.

Reina, Madre, Maestra,

danos la gracia de descubrir siempre tu presencia,

en nuestras vidas y en las vidas de todos los jóvenes,

de aquellos que viven sin Dios, sin pan, sin cariño, sin familia.

Danos la gracia de ser verdaderos hijos tuyos, Reina y auxilio,

que seamos hijos como lo fue Don Bosco, generosos como él,

entregados a Dios y a los jóvenes como él.

Reina, ese es el nombre que te cabe, el nombre que es tuyo.

Reina y Madre, ¡Auxílianos siempre!

Amén.

j0313878 DON BOSCO y LA EUCARISTÍA[1]

1.- Devociones religiosas en la primera mitad del ochocientos

Don Bosco vivió en su formación una frecuente vida sacramental y cuidadosa observancia religiosa, igualmente recibió jóvenes y salesianos de una habitual o intensa vida de oración, La dimensión religiosa estaba muy presente en aquella cultura: eran comunes las oraciones de la mañana y la noche, antes de comer, el rezo del rosario en familia, hacerse la señal de la cruz frente a una iglesia o imagen religiosa, ayudar la misa, el rezo del Ángelus… El domingo era el día privilegiado de expresiones de fe en la parroquia: la primera misa temprano y a mitad de mañana la misa más solemne que reunía al pueblo. Por las tardes había reuniones en la parroquia para los adultos y catequesis para los niños, luego el rosario, la oración de la tarde y la bendición con el Santísimo. Además de la misa dominical se proponía participar diariamente en ella. La costumbre de las jaculatorias estaba muy extendida, igualmente se recomendaba un rato de lectura espiritual diario.

Eran propuestos también los Ejercicios Espirituales anuales y mensuales.

Para los estudiantes, desde primaria a la universidad muchas de estas experiencias religiosas eran grupales y obligatorias, en el mismo centro educativo y aún en vacaciones.

Hablando de la educación que le brindó su madre, Mamá Margarita, dice Don
Bosco que “su máximo cuidado fue instruir a sus hijos en la religión, encaminar en la obediencia y ocuparlos en cosas compatibles con aquella edad. Desde muy pequeño, ella misma me enseñó las oraciones; apenas fui capaz de unirme a mis hermanos, me arrodillaba con ellos por la mañana y por la noche y, juntos, recitábamos las oraciones y la tercera parte del rosario” [2]

En realidad las actitudes de participación dejaban que desear, sobre todo en los hombres, pero participaban… La adhesión femenina era mayor que la masculina.

Todo esta práctica religiosa se daba más en el campo que en la ciudades.

El párroco tenía un rol relevante por su autoridad moral y por las múltiples iniciativas asistenciales para los pobres, los enfermos y ancianos.

Hubo varios Santos que influyeron en la propagación de estas modalidades, entre otros: San Carlos Borromeo, San Francisco de Sales, San Alfonso María de Ligorio. Don Bosco asume estas formas de religiosidad en su propuesta educativa del Oratorio.

Este enfoque educativo se dio al menos hasta los hechos históricos de 1848 contra la Restauración y el posterior proceso revolucionario de unificación de Italia que concluirá siendo anticlerical y antipapista.

2.- Devociones religiosas en la segunda mitad del ochocientos

Se da una crisis, fruto de la revolución, no sólo política, sino de autoridad y una profunda crisis de creencia: indiferencia religiosa. Habrá sacerdotes, incluso colaboradores de Don Bosco, que apostarán a la revolución. El nos atestigua algún hecho al respecto: “Los sacerdotes que solían venir a ayudarme en el sagrado ministerio se presentaron con insignia, escarapela y bandera tricolor y, además con un periódico realmente inmoral, titulado “Opinione”. Uno de ellos, muy respetable por su celo y doctrina, se colocó delante de mí y, viendo a mi lado al que tenía entre las manos “L’Armonia”, comenzó a decir: ‘¡qué vergüenza! Ya es hora de acabar con estos mojigatos’. Mientras decía esto, arrancó el periódico de las manos; haciéndolo mil pedazos, lo tiró por tierra y, escupiendo encima, lo pisoteó y pateó cien veces”.[3]

2-Camerette-3 En 1847 se dio el decreto de la emancipación de los hebreos y protestantes. Además publicaciones antirreligiosas, fruto de la libertad de prensa, incidían en las creencias religiosas populares. Don Bosco salió al encuentro de esta prensa con muchísimos escritos, especialmente la colección que llamó “Las lecturas Católicas”. A causa de este trabajo tuvo que enfrentar persecuciones que él mismo nos testimonia. En una oportunidad un enfrentamiento con algunas personas que pretendieron sobornarlo para que no continuara con su lucha literaria, concluyó así: “Usted hace mal, añadieron con voz y rostro alterados, mientras se ponían en pie; usted hace mal; usted nos está insultando; además quién sabe qué puede ocurrir aquí con usted; y, en tono amenazador, si sale de casa, ¿está seguro de poder volver”.[4]

Se daban representaciones teatrales, muchas de ellas callejeras, que ofendían la moral popular, un ejemplo lo plantea Don Bosco en la vida de Domingo Savio: “La ida y vuelta de clase, cosa tan peligrosa para los muchachos que de las aldeas van a las grandes ciudades, fue para nuestro Domingo un verdadero ejercicio de virtud. Constante en cumplir las órdenes de los superiores, iba a la escuela y volvía a casa sin escuchar ni mirar nada que fuese inconveniente para un joven cristiano”.[5]

La falta de sacerdotes, los obispos expulsados o no reemplazados… crearon una notable carencia de atención pastoral. El magisterio eclesiástico llamaba permanentemente la atención sobre la observancia del domingo como el día festivo.

Se mantienen obras de caridad hacia los postergados, pero el abandono de la práctica religiosa era creciente: disminuía el descanso en días festivos y por ende las manifestaciones religiosas.

Los campesinos que emigraban a la ciudad y participaban en las celebraciones eran por un reclamo interior o el atractivo de las celebraciones. Así le pasó a Bartolomé Garelli venido de Asti, según nos narra Don Bosco, aquel memorable 8 de diciembre de 1841:”… me encontraba revistiéndome con los ornamentos sagrados para celebrar la santa misa. El sacristán, José Comitti, al descubrir en un rincón a un jovencito, lo invitó a que me ayudara la misa. – No sé, respondió él, muy avergonzado…” [6]

Respondiéndole, Don Bosco, a Mons. Fransoni que le trasmitía cierta desconformidad de los párrocos sobre la actividad Oratoriana, ya que aquellos jóvenes podrían concurrir a las propias parroquias: “La mayor parte de los muchachos son extranjeros; viven en Turín sólo una parte del año. Ni siquiera saben a qué parroquia pertenecen. Muchos de ellos andan mal vestidos y emplean dialectos poco comprensibles, por lo que entienden poco y son poco entendidos por los demás. Algunos, por otra parte, siendo ya mayorcitos, no se atreven a mezclarse en la clase con los más chicos”.[7]

El fenómeno de la urbanización y la industrialización, superaron las inmediatas posibilidades urbanas[8]; tampoco fueron acompañados por una pastoral consecuente: “Palpé entonces por mí mismo que estos muchachos (salidos de las cárceles) reemprendía una vida honrada, olvidando el pasado, y se transformaban en buenos cristianos y honrados ciudadanos, si – una vez fuera del lugar de castigo – encontraban una mano benévola que se ocupara de ellos…”[9]

2.- Fermentos de renovación

No obstante la batalla anticlerical y anticatólica en el contexto de revolución a favor de la unidad italiana, se dio un resurgir de otras formas de expresiones religiosas, algunas tradicionales y otras novedosas: el mes de mayo, la adoración perpetua, la visita al Santísimo, la práctica de los primeros viernes en honor del Corazón de Jesús, jubileos, Congresos católicos, eucarísticos, marianos, pastoral de santuarios, producciones literarias populares (libros, periódicos, volantes, devocionarios…), numerosas asociaciones de beneficencia o de fuerte espiritualidad siempre con seria instrucción religiosa. Muchas de estas expresiones formaron parte habitual de la propuesta educativa que Don Bosco organizaba en el Oratorio. Merece particular atención la recopilación de oraciones y meditaciones que Don Bosco hizo en la publicación que llamó “El joven instruido”, editado por primera vez en 1847.[10]

creap25fy2 Un ejemplo de esta nueva pastoral fueron los grupos asociativos que llamaban Las Compañías, una de ellas la de San Luis fue creada en 1847: “…era necesario estimular la piedad mediante alguna práctica fija y uniforme. Se logró con la institución de la Compañía de San Luis… Todos querían inscribirse en ella. Para conseguirlo, se precisaban dos condiciones: buena conducta en la iglesia y fuera de ella; evitar las malas conversaciones y frecuentar los santos sacramentos. Poco después advertimos una notabilísima mejora en el comportamiento moral”[11]. Otra de las Compañías será la de la Inmaculada, fundada por el mismo Domingo Savio en 1856. En 1849 Don Bosco creó la “Sociedad de Mutuo Socorro” para atender a las necesidades más urgentes de los jóvenes trabajadores: desocupación, enfermedad, muerte… Será anexada en 1857 a la Sociedad de Mutuo Socorro de las Conferencias de San Vicente de Paúl introducidas ese año en el Oratorio. Es una respuesta de Don Bosco en oposición a la asociación “Sociedad Obrera” de tinte fuertemente anticlerical.[12]

3.- Expresiones de fe en el Oratorio de Valdocco

Estaban condicionadas por lo que se realizaba en Turín y Piamonte, pero también influyeron elementos específicos que provenían de sus integrantes: alumnos internos o externos, estudiantes y obreros, seminaristas y jóvenes, educadores y educandos, adultos y jóvenes, nuevos o antiguos integrantes de la población del Oratorio.

_1_10_26_3_19_ Los jóvenes encontraban las mismas costumbres que habían dejado de donde provenían. Se articulaban propuestas en forma habitual sea a nivel de los grupos como personal.

En diversos escritos Don Bosco habla de la Eucaristía reafirmando el dogma de la presencia real de Cristo, basándose en el relato evangélico, en la historia de la Iglesia y en milagros que subrayaron la presencia real de Cristo en la Eucaristía.

Un instrumento fundamental para todos, internos o externos, fue el Joven Instruido un libro escrito por Don Bosco que proponía las oraciones indicadas o sugeridas por el Catecismo diocesano de Turín y otras diócesis del Piamonte.

A mediados del ochocientos el acento espiritual está en las manifestaciones religiosas colectivas, que eran prolongación de las formas de oración individual de tiempos anteriores. Don Bosco había asumido para sus jóvenes esta modalidad, en la iglesia o fuera de ella. La oración personal estaba confiada a momentos elegidos libremente por los jóvenes, como las Visitas al Santísimo, o en momentos previstos.

4.- La comunión frecuente

En los últimos siglos se pensaba que la comunión eucarística era para los perfectos como los primeros cristianos por lo tanto se participaba en la misa, pero no se comulgaba. De ahí la campaña de la comunión frecuente, relacionada con la de la confesión semanal o mensual y la dirección espiritual. Un sacramento dispone al otro, Don Bosco pensaba así también.

Una aspecto que hay que señalar es que se distinguía entre la Misa y la comunión. Al hablar de la primera se entendía el Sacrificio de Cristo sobre el altar, mientras que la comunión era considerado como alimento espiritual y se podía recibir fuera de la Misa. En ambos aspectos hay un sentido de fe que subraya la presencia real de Cristo en el sacramento que se entrega.

Está muy vinculado con el Sistema Educativo que tiene una de sus bases en la amorevolezza, es decir en el amor demostrado.

Algunos aspectos característicos:

- El Joven Instruido invita genéricamente a frecuentar los sacramentos, pone como ejemplo a San Luis Gonzaga que de la comunión semanal pasó a la diaria.

- El reglamento del Oratorio habla de no dejar pasar el mes sin confesarse y comulgar.

_1_10_26_10_47_ Don Bosco aconsejaba la comunión diaria y la confesión semanal; siempre es el confesor, según él, quien puede aconsejar al respecto. Así lo plantea en las biografías que escribió sobre algunos alumnos suyos: Domingo Savio, Miguel Magone y Francisco Besucco como ejemplos de un gran amor a Jesús Eucaristía. Ponía también el acento no sólo en la frecuencia, sino en la buena preparación para la comunión, “estar en Gracia de Dios”, decía…

Valorando muchísimo el encuentro del joven o el niño con Jesús en la Eucaristía, y el efecto tan positivo que producía en sus vidas, también propicia la primera comunión lo antes posible: cuando fuera capaz de reconocer la presencia de Jesús en el pan eucarístico, distinto del pan de la mesa.

5.- La praxis de Don Bosco

Don Bosco quiere proponer a los jóvenes una experiencia positiva e intensa fruto de la idea que “la salvación de un joven depende ordinariamente de sus años de juventud” y que el joven “tiene que entregarse a Dios a tiempo”. Tiene también otra convicción: “Sólo la religión es capaz de empezar a poner en marcha la gran obra de una verdadera educación”, dice en 1848 en un escrito titulado Ejercicios espirituales a la Juventud. Y en la biografía de Domingo Savio dice: “ Está demostrado por la experiencia que los soportes más fuertes de la juventud son los sacramentos de la confesión y de la comunión. Denme un joven que frecuente estos sacramentos y lo verán crecer en la edad juvenil, llegar a la madurez y alcanzar, si Dios quiere, la más avanzada vejez con una conducta que será el ejemplo de todos los que le conozcan”.[13]

Poco a poco la comunión se va haciendo un alimento indispensable para el joven que tiene que vivir los desafíos típicos de su edad. Don Bosco cree en la acción de Dios en sus jóvenes y lo cree como educador que busca la madurez personal del joven como hijo de Dios. Cree que sólo en el encuentro con Dios encuentra su plenitud de persona: honrado ciudadano y buen cristiano. Al ministro de la Reina de Inglaterra que se asombraba en su visita al Oratorio del “perfecto silencio “ y de la disciplina de los jóvenes, le dijo que “la frecuente confesión y comunión y la misa diaria bien oída” son los “poderosos medios de educación” que tiene los católicos: ‘si no se usan esos elementos de religión, hace falta recurrir a las amenazas y al palo…”[14]

La comunión frecuente y hasta diaria es también, en el contexto político-social anticlerical, una afirmación pública de fe.

6.- Cómo fue educado Don Bosco y cómo educó:

Para poder profundizar este aspecto la fuente principal serán las Memorias del Oratorio de San Francisco de Sales, que escribió el mismo Don Bosco con una clara intención de hacer “memoria del futuro”, como dice el P. Pedro Braido en uno de sus escritos.[15] Cuando Don Bosco escribe estas Memorias en tres cuadernos, lo hace desde 1873 al 75, o sea que inicia el trabajo con 58 años, luego estará el trabajo de los 6 cuadernos del P. Joaquín Berto, su secretario, que los transcribirá y esto dura hasta 1879 y las correcciones que le hará Don Bosco.

“Se ha rastreado la presencia de una clara intencionalidad “pedagógica”… se encuentran sobreabundantemente, en número y calidad, los datos que permiten reconstruir los lineamientos fundamentales de la mentalidad, de la espiritualidad y del estilo educativo de Don Bosco. En síntesis allí se concentran los contenidos y métodos, que serán reformulados y enviados en los sucesivos escritos y en la praxis como componentes esenciales del Sistema Preventivo”.[16]

6.1. Su primera comunión:[17]

Don Bosco explicita, en las Memorias del Oratorio, la necesidad de una adecuada actitud interior para recibir la comunión. Se trata de “un gran don” (1. 299), un “gran día” (1. 311) porque Dios toma posesión del corazón (Cfr. 1. 312).

a017 La confesión constituye el acto central de la preparación. Están subrayadas las condiciones que la hacen expresión de conversión que le plantea su madre: la sinceridad absoluta y la transparencia – “no callar cosa alguna en confesión” (1. 299-300), “Di siempre todo en confesión” (1. 314) -, el arrepentimiento sincero – “arrepiéntete de todo” (1. 300) -, la promesa de cambio interior – “promete a Dios hacerte más bueno en adelante” (1. 300-301).

En perspectiva de futuro Margarita lo invita a comulgar frecuentemente (1. 313), pero cuidándose de “hacer sacrilegios” (1. 313-314). Esta es la primera indicación que encontramos en las Memorias sobre la frecuencia de los sacramentos de la confesión y de la comunión.

A la bondad de Dios, estamos invitados a corresponder con bondad y una mejor calidad de vida: “Estoy persuadida que verdaderamente Dios ha tomado posesión de tu corazón. Ahora prométele hacer cuanto puedas para conservarte bueno hasta el fin de la vida. En adelante ve a comulgar frecuentemente, pero cuídate bien de hacer sacrilegios. Di siempre todo en confesión, se siempre obediente, ve al catecismo y a las predicaciones con gusto, pero por amor del Señor huye como de la peste de los que tienen malas conversaciones” (1. 311-316).

Conservarse bueno hasta el fin significa concretamente para Juan, junto con la frecuente y santa celebración sacramental y la escucha de la Palabra de Dios (en referencia a la voluntaria participación en el catecismo y las predicaciones), ser “siempre obediente” (1. 314). El reconoce una mejoría en este punto fundamental para él, “al que tenía antes gran repugnancia, queriendo hacer siempre mis niñerías respecto a quien me mandaba o me daba buenos consejos” ( 1. 319-321).

Como defensa del don recibido y fidelidad al amor del Señor, es necesario huir “como de la peste de los que tienen malas conversaciones (1. 316).

La narración enuncia, finalmente, todas las condiciones que crean el clima espiritual ideal para la celebración de la primera comunión como base de progreso espiritual perceptible: la oración y la lectura en la casa, ya en el tiempo de la preparación (Cfr. 1. 300) y el cuidado de evitar charlar superficialidades y la actividad de carácter festivo y común (Cfr. 1. 305 y 1. 309) en la mañana de la primera comunión y durante la jornada.

El énfasis con que el texto presenta esta jornada es una experiencia paradigmática en la que el Autor parece indicarnos tres condiciones fundamentales que permiten un itinerario de vida cristiana: el encuentro personal con Dios, como finalidad; la actitud de conversión, como condición, la presencia educativa como ayuda indispensable.

6.2 Como joven y hasta la ordenación sacerdotal

Siendo estudiante en Chieri, funda la Sociedad la alegría con un “acuerdo común” breve, pero comprometedora. Son Bosco plantea lo que era “obligación” (1. 702-704), lo que estaba “prohibido” (1. 705-706) y lo que era motivo de “alejamiento” de la Sociedad (1. 706-708). El “acuerdo en común” puesto como base de la Sociedad de la Alegría presenta en términos de “deber evitar” y de “cumplir exactamente”.

b011 “Me encontré así a la cabeza de una multitud de compañeros, de común acuerdo fue puesto como base:

1º Cada miembro de la Sociedad de la Alegría debe evitar toda conversación que desdiga de un buen cristiano;

2º Exactitud en el cumplimiento de los deberes escolásticos y de los deberes religiosos (1. 710-713).

También se refiere a las predicaciones, a la confesión y comunión (1. 739-740) y la alusión al modelo educativo en que se formó, en el que “la religión formaba parte fundamental de la educación” (1. 741-742).

En el ambiente de Chieri se daba efectivamente la prioridad a la religión. Tales reglas eran válidas sea para los alumnos (1. 744-745)[18] como para los educadores (1. 742-745) y por esto capaces de involucrar a todos en el mismo movimiento espiritual y moral. Así se presentan los “maravillosos efectos” de este modo de educar: “Se pasaban también muchos años sin que se oyera una blasfemia o una conversación perversa. Los alumnos eran dóciles y respetuosos tanto en el tiempo del colegio, como en las propias familias. Y muchas veces ocurría que en clases numerosísimas, al fin de año, eran promovidos todos a la clase superior” (1. 756-760).

Un ambiente educativo y pastoral global, favorable a la consolidación interior de los adolescentes, a la potenciación de su personalidad en función de la conquista y de la transformación de la comunidad juvenil. Significativamente el Autor coloca en este contexto la elección del confesor estable que, en una relación de gran familiaridad y a través de la frecuencia sacramental, consolida la fortaleza interior del joven y su independencia de las influencias negativas de los compañeros (Cfr. 1. 762-771).

Presenta así la característica ideológica, la intuición fundamental y los resultados de un modelo educativo fundamentalmente idéntico al del Oratorio de Valdocco.

Ante el dilema de entrar o no al seminario o a un convento, la solución se busca, con los medios más prudentes: el diálogo y el consejo: “he pensado exponer todo al amigo Comollo”. El amigo, que había sido presentado como modelo ejemplar y como estímulo de vida cristiana, pero también como consejero, hace ahora de instrumento que orienta hacia una actitud de mayor confianza interior: “me dio como consejo hacer una novena, durante la cual él escribiría a su tío párroco” (1. 1265-1267). La preocupación de hacer un acto de obediencia a Dios, más allá de toda otra consideración, emerge de alguna forma de la insistencia sobre el tema de la oración: “El último día de la novena […] me confesé y comulgué, luego escuché misa, y ayudé otra en el duomo en el altar de la Virgen de las Gracias”.

b016 Iniciado ya el seminario, Don Bosco cuenta su encuentro con el teólogo Juan Borel, venido para los ejercicios espirituales y cita sus consejos: “Habiéndole pedido, al final, algún medio seguro para conservar el espíritu de la vocación durante el año y especialmente en el tiempo de las vacaciones él me dijo estas memorables palabras: con el recogimiento y con la frecuente comunión se perfecciona y se conserva la vocación y se forma al verdadero eclesiástico” (2. 476-480); agregará: “desde entonces en adelante me entregué con el máximo empeño a poner en práctica el consejo de teólogo Borel” (2. 563-565). Incluso la actitud ante la Misa será un índice para valorar los consejos recibidos: “Cuando le observé la preparación y la acción de gracias a la misa, el porte, el fervor en la celebración de ella, me di cuenta enseguida que aquel era un digno sacerdote” (2, 467- 410).

En su vida como seminarista tendrá que buscar cómo realizar la comunión frecuente, cosa que no era habitual: “…la santa comunión se podía hacer solamente el Domingo o en otra solemnidad especial. Alguna vez se hacía durante la semana, pero para esto era necesario cometer una desobediencia. Era necesario elegir la hora del desayuno, ir secretamente a la antigua iglesia de San Felipe, hacer la comunión, y luego volver a encontrar a los compañeros en el momento que volvían al estudio o a clase. Esta infracción de horario estaba prohibida, pero los superiores daban un tácito consenso, porque lo sabían y muchas veces lo veían, y no decía nada en contra. De esta forma he podido frecuentar más de una vez la santa comunión, que puedo llamar con razón el alimento más eficaz de mi vocación” (2. 157-166).

6.3 En los inicios del Oratorio

Ya ordenado sacerdote y luego de los años de estudios en el Convicto eclesiástico, empieza su actividad pastoral y la Marquesa de Barolo le facilita dos habitaciones en el Hospitalito donde él era capellán, escribirá: “ Aquel era el sitio elegido por la Divina Providencia para la primera iglesia del Oratorio. Comenzó a llamarse de San Francisco de Sales…” (2. 1079-1080). Y concluye con la primera definición significativa del Oratorio: “Por lo tanto el año 1844, el día 8 de diciembre, consagrado a la Inmaculada Concepción de María, con la autorización del Arzobispo, con un tiempo friísimo, en medio de nieve alta, que todavía caía abundante del cielo, se celebró la santa misa, varios jóvenes hicieron su confesión y comunión, y yo realicé aquella sagrada función con un tributo de lágrimas de consuelo, porque veía una forma, que parecía estable, de la Obra del Oratorio con la finalidad de entretener a la juventud más abandonada y en peligro luego de haber cumplido los deberes religiosos en la iglesia” (2. 1082 – 1099).

b006 En la época posterior, la del Oratorio itinerante, “en el que no podía tener cuidado directo de ellos por falta de local” (2, 769-770). Una de las etapas es cuando se lleva adelante en la iglesia de San Martín de los Molinos: “Las prácticas aquí se realizaban como en el Refugio. Pero no se podía celebrar misa, ni dar la bendición por la tarde, por lo tanto no podían comulgar, que es elemento fundamental de nuestra institución.(3, 63 – 66). En el prado de los hermanos Filippi se plantea el mismo cuestionamiento: “Pero en este lugar [¿cómo era posible] hacer las prácticas religiosas?” ( 3. 228). “De la mejor manera se hacía el catecismo, se cantaban alabanzas, se cantaban vísperas, más tarde […] un sermoncito” (3, 228 – 237), pero no la “Santa Misa y hacer la comunión” (3. 240).

Por fin cuando encuentra la posibilidad de un lugar estable para el Oratorio en la Casita Pinardi, luego de haber ido a verla, vuelve al campito donde estaban los jóvenes y así interpreta el hecho: “No busqué más. Corrí de prisa hacia mis jóvenes; los reuní en torno a mí y en alta voz me puse a gritar: – ¡Ánimo, queridos hijos, tenemos un oratorio más estable que antes; tendremos iglesia, sacristía, habitaciones para las clases, lugar para la recreación. El domingo, el domingo iremos al nuevo Oratorio que es allá en casa Pinardi; y les señalaba el lugar” (3, 518 – 523).

6.4 Consolidación del Oratorio y la Eucaristía

En aquel contexto, la búsqueda de una forma estable, con un lugar concreto sobre todo para la celebración de la Misa y un ambiente para las demás actividades, no aparece como algo secundario, sino como uno de los elementos esenciales para la misión.

La narración vincula la estabilidad del Oratorio inmediatamente con el lugar en que es posible la celebración de la Eucaristía. Así aparece en la narración del sueño de octubre de 1844, en el que la inscripción “en caracteres cubitales” puesta en la fachada interior de la iglesia “Aquí está mi casa, de aquí saldrá mi gloria” y la invitación a cantar misa están para indicar el centro de la vida del Oratorio y no solamente su ubicación geográfica (2. 1007 – 1011); así resulta en la narración del 8 de diciembre de aquel mismo año, cuando en el Refugio es “bendecida la anhelada capilla, se celebró la santa misa, varios jovencitos se confesaron y comulgaron” (2. 1094 – 1096), donde se agrega claramente: “Yo realicé aquella sagrada función con un tributo de lágrimas de consuelo, porque veía la forma, que parecía estable, de la Obra del Oratorio con el fin de entretener la juventud más abandonada y en peligro luego de haber cumplido sus deberes religiosos en la iglesia (2. 1096 – 1099).

b025 Cuanto es narrado “después” de esta última frase – en el tercer cuaderno de las Memorias – ayuda a captar la clara prioridad de la Eucaristía para la “estabilidad” del Oratorio en la mente del Autor: “en la capilla anexa al edifico del Hospitalito de Santa Filomena el Oratorio se encaminaba óptimamente. En los días festivos venían en tropel los jovencitos para hacer su confesión y comunión” (3. 6 – 8). Al contrario, en San Martín, donde Don Bosco encuentra justamente esta dificultad “no se podía celebrar misa, ni dar la bendición por la tarde, por lo mismo no era posible la comunión, que es elemento fundamental de nuestra institución” (3. 62 – 65). En el tiempo itinerante – es cuando explícitamente se evidencia el hecho que “en estas iglesias procuraba celebrarles la Santa Misa por la mañana con la explicación del evangelio” (3 148 – 150) -, enseguida dice: “Parecía que esta crítica situación debiera sacar de la cabeza toda idea de Oratorio, y sin embargo aumentaba el número extraordinario de los nuevos” (3 151 n- 153). Contando las actividades desarrolladas en el invierno pasado en casa Moretta, se subraya sobre todo el ministerio de las confesiones: “contentos de poder, al menos, recoger en aquellas habitaciones a nuestros alumnos, instruirlos y darles la comodidad especialmente de la confesión” (3. 159 – 161). En tanto la pregunta, puesta por el narrador, sobre las condiciones para celebrar la Eucaristía resulta todavía central cuando leemos: “El Oratorio en un prado” (3. 219): “Pero en este lugar, ¿cómo hacer las prácticas religiosas?” (3. 228). La solución encontrada para la santa misa no era tan simple, como para las confesiones (cfr. 3. 233 – 237) y sin embargo parecía necesaria: “Otro sonido de trompeta indicaba el silencio que me daba lugar a hablar e indicar dónde íbamos a escuchar la Santa Misa y hacer la Comunión” (3. 239 – 240; 3. 280). Así podemos entender también el diálogo entre Pinardi y Don Bosco, donde está indicada la finalidad para la que se busca un lugar: “No un laboratorio, sino un Oratorio, una pequeña iglesia para reunir a los jovencitos” (3. 501 – 502) y la jerarquización con que poco después son descritos los ambientes a los jóvenes: “Regresé rápido hacia mis jóvenes, los reuní en torno a mí y con voz fuerte me puse a gritar: -¡Ánimo! Hijos míos, tenemos un Oratorio más estable que antes; tendremos iglesia, sacristía, salones para las clases, lugar para la recreación” (3. 519 – 521).

La narración dice, ahora, que el Arzobispo concede la “facultad de bendecir y consagrar al culto divino este modesto edificio”, renueva la “facultad ya concedida cuando estábamos en el Refugio, o sea cantar misa, hacer triduos, novenas, ejercicios espirituales, preparar a la confirmación, a la santa comunión, poder también cumplir con el precepto pascual a todos aquellos que frecuentaran nuestra Institución” (3. 549 – 555).

La Eucaristía, en fin, tiene una centralidad evidente en la descripción de las primeras actividades en Valdocco (Cfr. 3. 561 – 572).

Justamente esta estabilización en torno a la Eucaristía, muchas veces atestiguada, y el modo nuevo de vivir en comunidad generan, según la trama narrativa, dos de las dificultades ya presentadas: la primera, un posible ámbito de conflicto con las actividades de las parroquias, o sea “la cuestión de los párrocos turineses” ( 3. 204)[19]; la segunda, una falsificación de la finalidad verdadera de aquellas reuniones, o sea la cuestión del orden público y las intervenciones del Vicario de la Ciudad Miguel Cavour, ante el que Don Bosco deberá retrucar explícitamente “mis reuniones no tienen finalidad política: yo enseño el Catecismo a los pobres jovencitos y hago esto con el permiso del Arzobispo” (3. 332 – 333)[20].

La estabilidad está garantida visiblemente por una iglesia, o sea una casa que posibilita un modo permanente de encuentro sacramental con Cristo.

7. A la luz de la experiencia de Don Bosco

d041 Ser educador-pastor, como Don Bosco, es una identidad que se va cultivando en la relación con Cristo, en la comunión con El. La Eucaristía, “elemento fundamental de nuestra institución” (3. 64 -65), como decía él, y la vida de oración hacen posible al educador vivir la propia misión educativa como participación en el amor de Dios por los jóvenes.

Concretamente, ser educador-pastor, según el corazón de Cristo, exige la renovada entrega total de la persona, de la vida y de la salud, de las capacidades y actividades, superando los conflictos impulsado por la única ocupación: la misión. Implica la purificación de las intenciones que mueve en las actividades y exige el desprendimiento de sí mismo y la renuncia a las actividades o intereses que son obstáculo para el progreso espiritual y pedagógico. Implica el reordenamiento de las actividades inherentes a la misión, teniendo como fuente el modelo de la entrega total de Cristo celebrado en la Eucaristía.

Se origina así un proceso educativo que da origen a varios ámbitos de intervención reflejados en las diversas dimensiones de la persona (intelectual, afectiva y operativa), sea como individuo, sea en la identidad social propia. En esta perspectiva, una línea que caracteriza el modelo de educador-pastor es lo completo de la intervención educativa planteada por Don Bosco tanto en lo espiritual como en temporal: “para que lleguen a ser buenos cristianos respecto a la religión, honestos ciudadanos en medio de la sociedad civil” (3. 1394 – 1397).

La naturaleza esencialmente pedagógica del modelo educativo está dada por el hecho que el destinatario es un joven; necesitado de una propuesta directa en el ámbito cultural, de trabajo, artístico o recreativo además de lo específicamente catequístico. Una propuesta educativa motivada sea por una visión no sectorizada de la persona, sea por la situación de abandono en la que el joven se encuentra.

Por este motivo es simultáneamente verdadero que “la Eucaristía es el fundamento de nuestra institución” y que en la misma institución encuentran espacio y desarrollo muchas y diversas actividades de formación y recreación. El autor habla de “mezcla de devoción, juegos y paseos” (3. 290 – 291)[21].

Trabajo preparado por el P. Manuel Pérez (URU).


[1] STELLA PEDRO, Don Bosco nella storia della religiosità católica vol II, PAS-VERLAG – ZURCÍ, 1969, págs. 275 – 357; J.M. PRELLEZO, Don Bosco en la historia, Editorial CCS – Madrid 1990, págs. 373 – 394;

ANTONIO FIGUEIRA, Niveles de lectura y claves interpretativas de las Memorias del Oratorio. Entre autobiografía espiritual y propuesta de un modelo educativo pastoral carismático, UPS – Facultad de Teología, sesión de Turín, relator prof. Aldo Giraudo, a.a. 1998 – 1999.

[2] SAN JUAN BOSCO, Memoria del Oratorio de San Francisco de Sales ( 1. 104-109)

[3] Ibid. 3, 1414 – 1420.

[4] Ibid. 3, 1868 – 1871

[5] SAN JUAN BOSCO, Obras fundamentales, BAC Madrid 1978, pág. 153.

[6] SAN JUAN BOSCO, Memorias del Oratorio de San Francisco de Sales, op. cit. 2, 772 – 830.

[7] Ibid. 2, 1063 – 1068.

[8] Turín tenía en 1835, 117.00 habitantes, en 1852: 204.750 y en 1864, 218.000.

[9] Ibid. 2, 834 – 238.

[10] Al morir Don Bosco en 1888, se había publicado 118 ediciones en italiano, 2 en francés, varias en español y se preparaba una en portugués.

[11] Ibid. 3, 1004 – 1006; 1011 – 1015 .

[12] PERAZA FERNANDO , Iniciación al estudio de Don Bosco, CSR, Quito 1995,pág 136.

[13] SAN JUAN BOSCO, Obras fundamentales, BAC Madrid 1978, pág. 169-170.

[14] Mbe 7, 475.

[15] Ricerche Storiche Salesiane 20, (1992), pp. 126-127.

[16] Ibid.

[17] Cfr.: ANTONIO FIGUEIRA, Niveles de lectura y claves interpretativas de las Memorias del Oratorio. Entre autobiografía espiritual y propuesta de un modelo educativo pastoral carismático, UPS – Facultad de Teología, sesión de Turín, relator prof. Aldo Giraudo, a.a. 1998 -1999

[18] Memorias 1. 748-755.

[19] Cfr. Memorias, 3. 165 – 211.

[20] Ibid., 3. 717.

[21] La temática está también acentuada en Memorias 3. 194 – 196.

 

– Antoni DOMENECH –

(Fuente: Cuadernos de Formación Permanente/5 – Editorial CCS. Madrid

1. EL SISTEMA PREVENTIVO, EXPRESION DEL ALMA EDUCATIVA Y PASTORAL DE DON BOSCO

El sistema educativo que Don Bosco nos dejó está estrechamente unido a su persona, a su forma de actuar y de responder a los retos que le plantearon sus tiempos. Don Bosco no nos ha dejado una teoría educativa plasmada en unos escritos o instituciones ya hechas, sino un estilo de actuar, una historia personal. Su originalidad, por tanto, hay que buscarla en la praxis y en el quehacer diario. No se trata, pues, de entender un sistema de ideas, sino de entrar en contacto con una vocación pedagógica, con una experiencia vital y de fe.

Por otro lado, el Sistema Preventivo en Don Bosco no se limita a una realidad pedagógica, sino que está íntimamente unida a otras preocupaciones que la inspiran y a veces la superan: la preocupación caritativa, por la que quería liberar de la pobreza y miseria a los jóvenes y se sometía por ellos a la penosa tarea de pedir limosna; la tensión pastoral que le llevaba a buscar la salvación cristiana del pueblo y a intervenir en un campo mucho más amplio: prensa, misiones, devoción popular, etc.; su misión de fundador de una nueva forma de vida religiosa adecuada a unos tiempos y a una sociedad cada vez más autonómica y secular. Todas esas realidades se fundieron en una vigorosa síntesis que Don Bosco mismo llamaba «su Sistema».

Pero ese sistema no quedó cerrado y fijo al morir Don Bosco. Heredado por un movimiento de educadores, éstos lo aplicaron y desarrollaron a lo largo de cien años a través de gran variedad de programas e instituciones educativas. El Sistema Preventivo, precisamente porque es una vida, no puede reducirse a un tiempo y a una institución; es una corriente pluriforme de contenidos, metodologías, criterios, instituciones, experiencias…, focalizadas alrededor de un núcleo identificador, formado por unas cuantas intuiciones educativas y pastorales claves y por unos criterios y objetivos inspiradores de un talante o actitud concreta. Con este núcleo se afronta la realidad y se crean respuestas adecuadas en cada momento.

Por tanto hoy no se trata tanto de estudiar científicamente una nueva teoría pedagógica, sino de aproximarse lo más posible a un estilo de vida, a un modelo de arte educativo, a un ambiente creado alrededor de aquella personalidad a la vez suave y fuerte, humana y sobrenatural; de participar en su fuego interior, en su profunda experiencia pastoral inspiradora de su actuación y, desde esta sintonía con Don Bosco y los educadores que le siguieron, abrirse a la actual situación de los jóvenes, percibir sus retos y crear una respuesta adecuada.

 

2. SU PRINCIPIO FUNDAMENTAL: LA INTEGRALIDAD DE LA RESPUESTA EDUCATIVA Y PASTORAL

Una de las características de los grandes genios es la capacidad de hacer síntesis originales y propias con elementos que a otros parecían contrarios o difícilmente armonizables.

Toda la vida, la obra y el pensamiento de Don Bosco están dominados y unificados por una idea que es, al mismo tiempo, una aspiración totalizadora: la salvación redentora en la Iglesia católica: ayudar a que todos encuentren en la Iglesia a Cristo y en Cristo el sentido de su vida y el camino de una realización liberadora de lo mejor de sí.

Todo lo que le parecía estrechamente conexo con ello y concretamente factible, se hacía imperativo para él. Movido por ese objetivo final, que es como su orientación fundamental, Don Bosco asume todo lo que encuentra y se esfuerza por hacerlo realidad, atento a la experiencia, a cuya luz revisa y mejora continuamente su actuación.

Esta síntesis original de elementos diversos que se apoyan mutuamente en una convergencia armónica, es lo que queremos expresar cuando hablamos de «integralidad». Constituye la pri­mera característica del estilo de actuar que nos ha dejado Don Bosco: una dinámica focalización de todos los elementos, inter­venciones y posibilidades hacia un objetivo común: la promoción integral de los jóvenes, sobre todo los más pobres y en difi­cultades.

Este es uno de los retos más importantes de nuestra sociedad tan compleja y pluralista, en la que se da una superespecializa­ción de intervenciones e instituciones, una yuxtaposición y ni­velación de valores y experiencias y una fraccionalización de vivencias que impiden al hombre concebir y asumir un proyecto de largo alcance que dé sentido global a toda su existencia y así experimentarse salvado.

2.1. El centro de su sistema: la persona del joven

El centro de interés de la práctica tanto educativa como pas­toral de Don Bosco, es la persona del joven considerada en toda su integralidad, como persona en este mundo en relación con Dios: hacer del joven «un honrado ciudadano y un buen cristiano».

Con este programa quiso él responder, desde la práctica, a los que sostenían que la religión era un obstáculo para una au­téntica educación abierta al progreso y a los valores humanos y sociales emergentes.

Hoy el reto sigue en pie en nuestra sociedad secular, que piensa que lo religioso no entra ni debe interferir en los proble­mas humanos y sociales. En ella se fomenta un dualismo pro­fundo entre la fe y la vida que desemboca o en una religión sin influencia alguna sobre la vida, el pensamiento y la realidad so­cial de la persona, o en un comportamiento amoral en el que sólo cuentan los valores técnicos e inmediatos. Una fe cada vez más relegada a la esfera de lo privado y subjetivo y, en consecuencia, ausente de las grandes decisiones colectivas.

Un educador que lleve consigo esta visión, no puede menos que comunicarla consciente o inconscientemente. Por eso hemos de revivir personalmente la integralidad del proyecto de Don Bosco.

Ello supone hoy tres cosas:

• Formular y compartir un proyecto educativo centrado en la persona, vista a la luz de su destino definitivo ante Dios.

• Realizar cada elemento del proyecto en profundidad, cons­ciente que tras lo didáctico está lo educativo, dentro de lo educativo está la orientación de la vida, dentro de la vida está la búsqueda de sentido.

• Hacer una propuesta de fe que dé significado saívífico a todos los aspectos de la vida cotidiana, no sólo a los con­siderados religiosos.

2.2. Contenidos concretos de esa integralidad: el trinomio de Don Bosco

«Este sistema descansa por entero en la razón, en la religión y en el amor.»

Este trinomio, que sintetiza el sistema educativo y pastoral de Don Bosco, cubre todos los aspectos de la educación (con­tenidos, relación, ambiente, fines…) y los funde y relaciona mutuamente.

El estudio y preparación profesional, el deber y responsabili­dad, la buena educación, el trabajo y la profesionalidad, la mo­deración y la sociabilidad son expresiones de la razón, o dimen­sión cultural del proyecto, inspirada por la fe que aporta las mo­tivaciones profundas y los valores fundamentales.

La moralidad y la conciencia, la fe y la apertura a la trascen­dencia, la catequesis y formación religiosa, la práctica y el com­promiso en la comunidad eclesial, constituyen la dimensión re­ligiosa, encarnada en las esperanzas humanas, dándoles profun­didad y sentido definitivo.

La cercanía grata y compartida, el afecto demostrado sensi­blemente a través de gestos comprensibles, la confianza y la relación educativa positiva, concretan el principio metodológico de la amabilidad, que es la traducción pedagógica de la caridad cristiana que acompaña, anima y sostiene la realización de los otros dos principios.

2.3. La vivencia de estos tres elementos en nuestro hoy

Estos elementos centrales y mutuamente interrelacionados los hemos de traducir a nuestro hoy. He aquí algunas pistas para ello.

RAZON_1_10_26_10_26_

La base de la racionalidad educativa para Don Bosco está en su confianza en la bondad de los chicos y en su apertura a la verdad. Los jóvenes pobres y en dificultades necesitan que el educador crea en sus fuerzas interiores positivas para ayudar a potenciarlas y hacerles cada vez más sujetos activos, críticos y creativos en los procesos educativos, sociales y culturales que deben vivir.

Esa confianza y actitud de animación se manifiesta a través de:

— diálogo interpersonal;

— educación a la profundidad, frente a la superficialidad am­biental. Eso supone:

• atención a las motivaciones y valores,

• educación desde lo positivo,

• descubrimiento de las riquezas interiores de cada uno.

— iniciación a la valoración y a la crítica desde una propia escala de valores, frente al pluralismo ideológico y cul­tural;

— conocimiento de la persona y respeto a su individualidad, frente a una socialización masificadora;

— estructuras funcionales, flexibles, sencillas, descentrali­zadas;

— aprecio y utilización de las ciencias del hombre que po­tencian en el educador su competencia y profesionalidad.

RELIGION

_1_10_26_10_25_ La religión es para Don Bosco el esfuerzo por llegar a la pro­fundidad de la conciencia, a aquellos motivos que el hombre considera absolutos; es ayudar al hombre a vivir desde lo mejor de sí mismo; es plenitud de sentido, reconocimiento de Dios como Padre que hace crecer todo lo que es vida; es propuesta de fe­licidad.

Esto se manifiesta en:

— una concepción religiosa de la vida: hacerlo y unirlo todo ante Dios y a su servicio, en una actitud de filial obedien­cia y de alegre relación personal de amistad con Dios presente y actuante en la historia;

— una sólida formación religiosa que ayude al muchacho a plantearse cuestiones de fondo, que presente la fe como un valor para la persona y que haga comprensible y signi­ficativo el mensaje;

— unos momentos concretos de vivencia religiosa profunda que les ayude a hacer una experiencia positiva de Dios; educar a la interioridad, a la oración y al lenguaje de los símbolos; iniciar a las celebraciones cristianas y a los sacramentos;

— un compromiso de vida que traduzca en realidades de ser­vicio las vivencias interiores y así las autentifique y haga más sólidas;

— un ambiente religioso y de profundidad apto para desarro­llar la vida cristiana; en este ambiente es esencial la pre­sencia activa y significativa de educadores y compañeros que vivan y testifiquen estos valores, así como la expe­riencia de grupo en el que se asuman personalmente las propuestas generales y las vivencias ambientales para con­cretarlas y traducirlas en compromiso concreto;

— todo ello hacia un proyecto de vida unitario, inspirado en el Evangelio. No podemos quedarnos en hacer unas prác­ticas o crear un ambiente positivo, hay que ayudar al chico a madurar hacia una estructuración de toda su persona alrededor de un núcleo central que sea plenamente evan­gélico (opción vocacional cristiana).

AMABILIDAD

_1_10_26_10_22_ La educación es siempre un hecho personal: una interrelación entre el educador y el joven.

Esta relación sólo es posible desde el amor y aprecio expe­rimentado; y esto es, sobre todo, importante con los adolescen­tes que tienen deficiencias familiares o sociales.

La amabilidad salesiana es esa relación educativa sólida, fun­dada en el afecto personal maduro expresado con gestos inme­diatos y comprensibles para los muchachos, síntesis de caridad cristiana y de sentido pedagógico.

Hoy día esa amabilidad salesiana se concreta en las siguien­tes tareas:

— contra la masificación y la simple prestación de servicios hay que llegar a la vida y a la persona del joven perso­nalizando las relaciones;

— ante la exigencia de la democratización que tiende a nive­lar las relaciones, eliminar las caretas funcionales y las barreras institucionales fomentando un trato franco, au­téntico y participativo;

— frente a la carencia afectiva y la sensación de soledad, ofrecer pruebas concretas de un afecto maduro: valorar siempre, actitud comprensiva y aceptación paciente del camino del Otro, exigencia y autoridad moral;

— frente a la complejidad de las relaciones educativas, es necesario fomentar nuevas actitudes entre los educadores con los jóvenes y entre los mismos educandos.

Resumiendo todo lo que llevamos dicho, podríamos caracte­rizar así unas relaciones educativas que encarnen el Sistema Preventivo de Don Bosco[1]:

 

RELACIONES

CONTENIDOS

ACTITUDES

ORGANIZACION

Educador -

educador

Convergencia en el Proyecto Educativo

Testimonio y coherencia

Relaciones de cooperación y solidaridad

Exigencia y honradez profesional

Formar comunidad educativa

Estilo democrático y participativo

Educador-

educandos

Contenidos educativos centrados en la persona del joven

Valores éticos y religiosos que puedan ser percibidos en la actitud del educador

Estilo animador: autoridad moral (propuestas, información, espacios de libertad)

Bondad que manifieste el aprecio por el valor de cada persona

Presencia activa y activadora

Crear comunidad entre todos: sentido de pertenencia

Estructuras que favorezcan

las relaciones personales

Educandos- educandos

Participación en objetivos comunes

Familiaridad: que se sientan como en casa

Compañerismo y amistad

Protagonismo y responsabilidad

El grupo como elemento de encuentro y participación

Espacios de libertad y creatividad

3. LAS INTERVENCIONES BASICAS

Don Bosco, hombre práctico, no se limita a proponer unos principios educativos, sino que los encarna en unas actuaciones concretas, en obras y programas educativos con los que intenta responder prácticamente a los retos que la realidad le presenta.

Este es el nivel en el que podemos y debemos ser hoy más creativos, pues la realidad juvenil ha cambiado mucho y nos lanza nuevas interpelaciones.

Para ayudarnos en esta tarea es necesario tener presentes los criterios y cualidades fundamentales de las actuaciones prácticas de Don Bosco.

_1_10_26_10_33_ 3.1. Importancia de un ambiente educativo en el que los jóvenes respiren los valores que se les quiere inculcar y se sientan em­pujados a valorarlos y vivirlos.

He aquí algunas cualidades de este ambiente:

— un ambiente de calidad humana hecha de acogida y relación personal, en un clima de alegría, espontaneidad, fiesta y gratuidad;

— un ambiente que abra y favorezca espacios de participación y protagonismo de los mismos jóvenes. Para ello informar, proponer, sensibilizar, reflexionar, dialogar, crear canales prácticos de comunicación en todos los sentidos…;

— un ambiente de calidad evangélica, que favorezca la inte­riorización y superación de la superficialidad ambiental, promueva experiencias religiosas.—válidas y significativas, con testimonios creyentes cercanos y apreciados;

— un ambiente abierto a la realidad familiar, social o eclesial en que se halla inserto el muchacho;

— un ambiente que llegue al mayor número posible de jóvenes con ofertas educativas diferenciadas y coordinadas entre sí, según las distintas necesidades y posibilidades;

— un ambiente obra de toda la comunidad educativa que actúa con unidad de Criterios y de realizaciones.

3.2. Necesidad de una presencia-seguimiento-relación personal entre el educador y el educando. Es lo que Don Bosco llama «asis­tencia».

Supone, a la vez:

— salir al encuentro del joven, promoviendo con iniciativa y creatividad encuentros positivos con ellos, sobre todo con los alejados;

— estar entre ellos con una relación de empatía y cercanía;

— proponer y animar, superando la actitud de vigilancia pa­siva; descubriendo lo positivo, ayudando a desarrollarlo y fomentando el propio protagonismo;

— testimoniar los valores encarnados en la vida de cada día;

— prevenir y acompañar al joven en la interiorización de esos valores y convicciones;

— fomentar el grupo y el compromiso.

 

4. EL EDUCADOR SEGUN EL SISTEMA PREVENTIVO

Para Don Bosco el sistema es su persona, su inteligencia y su corazón puestos al servicio de los jóvenes y de su salvación. Y con él, el equipo de colaboradores que supo formar y aglutinar a su alrededor. Por eso, el Sistema Preventivo es fundamental­mente un educador o mejor, una comunidad educativa, que sabe encarnar sus valores y hacer camino con los jóvenes, y mediante su testimonio, su cercanía y diálogo, sus vivencias, interpelaciones y propuestas, es para ellos punto de referencia y modelo de iden­tificación.

_1_10_26_10_23_ El educador cristiano y salesiano es un testigo del Evangelio en el mundo de la cultura y de la educación; un hombre que hace pasar el mensaje cristiano por su inteligencia, su corazón y sus obras, lo hace sentir a los otros como un valor e invita a acep­tarlo en la propia vida como un horizonte más amplio de sentido.

Esto exige a los educadores: ser personas maduras, unificadas, serenas y equilibradas; optimistas y alegres; capaces de relación y diálogo; que amen la vida y crean en los demás con realismo y esperanza; competentes y preparados en el campo pedagógico, cultural y evangelizador; con iniciativa y creatividad; cristianos convencidos y coherentes que. traduzcan su fe en actitudes, op­ciones y estilo de vida realmente evangélicos.

Sin educadores que tiendan a realizar en sí mismos este ideal, difícilmente se podrá realizar el proyecto de Don Bosco.

Para ayudar a caminar hacia ese ideal presentamos los rasgos de un educador-tipo según el corazón de Don Bosco, contrastán­dolos con los de un educador que ha perdido el sentido de su vocación y se ha estancado.

El cuadro, inspirado en P. Schilligo, puede ayudarnos a analizar nuestro propio proceso de renovación.

 

EDUCADOR ESTANDARIZADO

 

EDUCADOR SEGUN DON BOSCO

  Miedo a conocerse y a ser co­nocido.

  Sentimiento de inutilidad e in­competencia.

  Busca la aprobación y depende de ella.

  A la defensiva en las relacio­nes personajes de tú a tú.

  Miedo al cambio y al riesgo.

  Angustia ante los límites y di­ficultades.

  Se atrinchera detrás de normas y leyes.

 

 

  Fuerte identidad personal con una clara idea de sí mismo, de sus valores y defectos.

  Confianza en sí mismo y senti­do de competencia ante las si­tuaciones.

  Capaz de abrirse a los otros sin autodefenderse.

  Capaz de riesgo.

  Capaz de escuchar y aprender de los jóvenes.

  Asume los límites propios y de los demás con paciencia y per­severancia.

  Comunica a los demás confian­za y entusiasmo.

 

  Crea barreras, poniéndose a la defensiva ante lo nuevo, dife­rente o desconocido; tiende a grupos cerrados u homogéneos.

  Tiende al dogmatismo-autorita­rismo, o por el contrario a de­jarlo pasar todo acríticamente (permisivismo).

  Usa la autoridad como refugio de su inseguridad; por eso es dura, lejana, extremista (o todo o nada).

 

  Capaz de crear comunión y su­perar distancias.

  Capaz de integrar progresiva­mente a los alejados.

  Sabe entrar en un auténtico diá­logo que reconoce las diferencias, pero se abre al inter­cambio.

  Su autoridad consiste en su ca­pacidad de convencer, de arrastrar, de comunicar su riqueza interior. Es, pues, cercana, casi no se nota.

 

  Capta las situaciones superfi­cialmente: cae en fáciles clasi­ficaciones echando las culpas a los demás.

  Ante las dificultades cree que no se puede hacer nada.

  Activista, sin un proyecto con­creto y exigente.

  Le cuesta mucho trabajar en equipo.

  Ni cambia él ni es capaz de conducir al otro a un cambio en profundidad.

 

 

  Tiene un fino sentido de obser­vación que le hace captar las situaciones con gran realismo, y, a la vez, descubrir caminos positivos de intervención.

  Tiene un compromiso real, con­creto, duradero, sin irse por las ramas.

  Con una acción planificada, com­partida, reflexionada.

  Suscita colaboradores.

  Conduce al joven a un cambio en profundidad, a un descubri­miento más profundo de sí mis­mo y a una entrega más radi­cal a su vocación.

 

 

5. PISTAS PARA EL DIALOGO COMUNITARIO

— Ayudados por el cuadro anterior, valorar nuestra capacidad de incidencia educativa en las relaciones con los jóvenes.

— Tomar el proyecto educativo-pastoral de la obra en que tra­bajamos y ver cómo aparecen en él los elementos centrales del Sistema Preventivo. Después, preguntarse:

· ¿Cómo los llevamos adelante?

· ¿Qué elementos influyen en positivo y en negativo tanto en las personas como en las estructuras y en las activi­dades?

 

6. BIBLIOGRAFIA

P. BRAIDO, El sistema educativo de Don Bosco, Instituto Teológico Salesiano de Guatemala, Editorial CCS, Madrid, 1984.

J. VECCHI y J. M. PRELLEZO, Proyecto educativo pastoral. Conceptos funda­mentales, Editorial CCS, Madrid, 1986. Sobre todo los artículos «Sistema preventivo», pp. 75-91; «Promoción integral», pp. 113-131; «La asistencia como presencia activa del educador», Pp. 206-218; «EI ambiente como factor educativo», pp. 375-381.

CENTRO INTERNACIONAL SALESIANO DE PASTORAL JUVENIL, Comunidad educativa en formación/3: Nuestra propuesta educativa, Editorial CCS, Madrid, 1986, pp. 10-111.


[1] Cfr. Comunidad Educativa en Formación/3: Nuestra propuesta educativa. Editorial CCS, Madrid, 1986, p. 57.

monumentodetalle4Cuando Juan Bosco recibió la inspiración de Dios de fundar la Congregación Salesiana, nunca imaginó lo arduo que sería llevar adelante semejante empresa. “Él dirá al fin de su vida que, si hubiera visto de golpe todas las dificultades que implicaba fundar una congregación, no se hubiese sentido con fuerzas para arrostrarlas.” (Juan Canals Pujol, Antonio Martínez Azcona, San Juan Bosco – Obras Fundamentales. Biblioteca de Autores Cristianos BAC, Madrid, 1995, pág. 633)

Su experiencia fundacional, está signada por largos 10 años, en los que fueron y volvieron manuscritos, correcciones y adaptaciones. Su pasión por salvar a los jóvenes no lo hizo desfallecer a pesar de lo difícil que fue hacerse entender ante los cardenales asesores y responsables de acompañar el proyecto.

Don Bosco soñaba con salesianos “internos” y “externos”. La propuesta no fue bien recibida, ya que no se entendía cómo podría vivir un religioso con votos pero en el mundo, sin una comunidad religiosa de referencia. Con el transcurso del tiempo, todo se cristalizó en la Pía Sociedad de San Francisco de Sales (salesianos con votos y viviendo en comunidad, los “internos”) y la Pía Unión de Cooperadores Salesianos (laicos en el mundo con promesa de vivir el carisma salesiano, los “externos”).basilique

Hoy, mirando la ardua tarea del Padre, en dar vida a la familia que acoge a este total de hermanos: Salesianos en el mundo:  15.750, Sacerdotes: 10.720, Coadjutores: 2.092, Seminaristas: 2.805, Diáconos permanentes: 17, Obispos: 116, Novicios: 484. (Inspectorías y Visitadurías: 96, incluidas la Casa Generalicia y Comunidad del Vaticano. Casas erigidas canónicamente: 1.847. Naciones en las que están presentes en los Salesianos: 129), podemos sentirnos seguros de que Dios acompaña esta misión, el Señor no abandona la obra de sus manos, al contrario, se hace presente en ella para bien de los jóvenes más pobres.

Este blog, quiere ser un aporte a la reflexión de esta misión surgida del corazón de Don Bosco y confiada a cada salesiano en el mundo y en la historia.

Bienvenido.

Bienvenido.

En este blog encontrarás artículos relacionados con la Espiritualidad Salesiana.

Un espacio pequeño para hablar de alguien grande: Don Bosco

Que lo disfrútes, y que Dios te bendiga.

1.- La persona de Don Bosco

“En los primeros días de la novena de la Natividad de María, Don Bosco vino a visitar a los hijos de los atacados por la fatal enfermedad[1] en el orfanato provisorio que estaba en el convento de los dominicos. Estábamos reunidos más de 100 niños de ambos sexos. Yo Pedro José Enría[2] puedo atestiguarlo porque soy todavía uno de aquellos afortunados que fueron ayudados por Don Bosco.

Ya hacía varios días que me encontraba con mis cuatro hermanos en aquel orfanato provisorio, esperando la triste noticia de la salud de nuestro padre, tal vez la muerte de nuestro padre, cuando la Providencia vino en nuestro auxilio.

Mientras todos los niños estábamos reunidos y ordenados en fila por un asistente, vimos venir a un sacerdote acompañado por el director del orfanato: aquel sacerdote sonreía, tenía un aire de bondad que se hacía amar sin decir palabra, pasando cerca de los niños a todos regalaba una sonrisa y luego le preguntaba con paterno amor el nombre, apellido y procedencia, si sabía las oraciones y el catecismo, si ya había tomado la comunión y si se habían confesado. Todos respondían con confianza y decían cómo se encontraban.

Pasó finalmente cerca mío y yo sentí latir fuertemente el corazón, no por temor, sino por un afecto y amor que sentía dentro de mí mismo. Sentía que habría amado siempre a aquel santo hombre; me preguntó el nombre y apellido, la procedencia y yo respondí con gran afecto: “me llamo Pedro Enría”. Luego me dijo: “¿Quieres venir conmigo? Seremos siempre buenos amigos hasta que estemos contentos en el Paraíso”. “¡Oh, sí señor, respondí, estoy contentísimo!” “Y estos que están cerca de ti, ¿son tus hermanos?” “Sí, señor”. “Bien, ellos también vendrán”. Le besé la mano con confianza y amor de hijo, nos saludó con amor de padre y pasó a otros y a todos hacía una caricia, un saludo lleno de bondad.

Y22600BEo lo acompañaba con la mirada y sentía en mi corazón un no sé qué y pensaba: cómo es bueno aquel sacerdote, cómo se hace amar antes todavía de conocerlo. Yo, sin embargo, no podía entender quién fuese aquel sacerdote porque nadie nos había dicho su nombre.

Algunos días después de dicha visita fuimos conducidos al Oratorio San Francisco de Sales, era el 6 de setiembre de 1854, día afortunado para mí.

¿Quién habría dicho que Don Bosco iba a buscar un desconocido joven, hijo de un tan pobre como honesto ciudadano, para que fuera un día aquel que debía asistirlo en todas sus enfermedades hasta que fuese al Paraíso a recibir el premio de su virtud?”[3]

2.- Contexto Político (s.XIX)

Tratado de Viena (1815)

Los vencedores de Napoleón (Austria, Rusia, Prusia, Inglaterra y agregados: Francia y Estos Pontificios, restablecen en sus tronos a los monarcas absolutistas; se organizan política y territorialmente.

En París se crea la Santa Alianza (Austria, Rusia y Prusia) para vigilar el cumplimiento con intervención armada si fuera necesario.

En la península itálica se crean 8 estados.

Restauración (1815-1830)

En toda Europa: restauración del absolutismo monárquico y los privilegios de la nobleza, el clero y el ejército. Es reacción a la etapa napoleónica de 25 años de dominio francés.

Se desconoce que las ideas de revolución ya están implantadas en intelectuales, profesionales, pequeños industriales, comerciantes y terratenientes…

En el Piamonte-Cerdeña la restauración es católica: absolutismo despótico, paternalista y confesional. Sin libertad de prensa, culto y conciencia. Los judíos son confinados en guetos. Las sectas (los Valdenses) no pueden hacer propaganda. La subversión es condenada con trabajos forzados y la horca. Quienes se oponen huyen o se integran a sociedades secretas.

Resurgimiento (1831-1848)

Movimiento europeo: revoluciones

En la península Itálica se da fermentación de nuevas ideas: independencia de Austria, los Borbones y Estados Pontificios, unidad italiana en vez de 8 estados, réqimen democrático con una constitución, parlamentos y elecciones.

2 movimientos:

La Joven Italia, con José Manzini (1805-1872): republicano y anticlerical

El Neogüelfismo inspirado por el P. Vicente Gioberti (1801-1852): federación de los estados italianos con la presidencia del Papa y el ejército piamontés.

Independencia y unidad (1849-1900)

Fracasados ambos movimientos, surgirá el liberalismo burgués, anticlerical y anticatólico: monarquía unitaria de Italia y como rey el del Piamonte.

Piamonte lucha contra los austriacos. Desde 1848-1849 es la primera guerra de independencia en la que es vencido. En la segunda guerra (1859) los austriacos son expulsados. Garibal, con la expedición “dei mille” (1860), conquista las Dos Sicilias (Nápoles) y adhiere al Reino de Italia.

En 1861, Camilo Benso de Cavour, presidente del Consejo de Ministros proclama el Reino de Italia con Víctor Manuel II como primer rey. El lema es: “Iglesia libre en un Estado libre”.

Los Estados Pontificios, por plebiscito sin consentimiento del Papa, adhieren al Reino de Italia. En 1870 Garibaldi conquista Roma y será capital del Reino de Italia.

  • El Estado desplaza a la Iglesia

La ley Siccardi, priva a la Iglesia del fuero (tribunales propios) y del derecho a asilo (1850).

Libertad religiosa: se inaugura el nuevo templo Valdense en Porta Nova (1853).

Supresión de órdenes religiosas, confiscación de bienes y supresión de las corporaciones religiosas; expulsión de los jesuitas (1855-1866).

Prescindencia de la enseñanza religiosa en la escuela (ley Bocompagni en 1848) y monopolio estatal de la enseñanza (ley Gabrio Casati en 1859). Prisión, multas y exilio a Obispos que se oponen; sedes episcopales vacantes por falta de asentimiento del Estado.

  • Contrapartida de la Iglesia hacia el Estado

La Santa Sede no reconoce la ocupación de los Estados Pontificios y Roma.

Pío IX excomulga a los responsables de la aprobación de las leyes de supresiones (1855). En 1874 prohíbe a los católicos intervenir en política en un estado usurpador. Se crea un problema de conciencia de los católicos: ser cristiano y ser ciudadano en un estado laico, cómo vivir la pasión por la unidad italiana y la fidelidad al Papa.

3.- Contexto Social (s.XIX)

La revolución industrial en Europa

- Inglaterra (1750-1800): transformación de la producción artesanal y manufacturera, a la máquina que es más precisa, más rápida, más fuerte, más especializada…

- 1769: James Watt patenta la máquina de vapor provocando una verdadera explosión en la industria y el transporte. Así en la industria textil lo que hacían 200 000 obreros, con la máquina lo realizan 750 personas.

- Se da una avalancha de campesinos sin trabajo a las ciudades.

- Surge la clase burguesa que es dueña del capital, la industria y el comercio.

- Es la máquina que manda:

o hasta 16 horas de trabajo

o libertad total pare contratar la mano de obra

o competencia de precios y sueldos miserables para abaratar costos

o antes la familia artesanal producía para vivir ahora la máquina para vender

o ningún derecho del operario: hombres, mujeres, niños…[4]

o hacinamiento, enfermedades, inmoralidad, disgregación familiar, alcoholismo…

Los gobiernos de Inglaterra, Francia, Bélgica y Alemania promulgan leyes que protegen a los obreros: reducción de horas de trabajo, derecho a asociarse….. En 1840 la Iglesia francesa realiza denuncias sobre el trabajo de los niños…. Surge la conciencia del proletariado (prole: niños), conscientes de su miseria y de su propio peso.

Surge el Socialismo: 1717 en Inglaterra; 1830 en Francia, Bélgica y Alemania socialismo católico.

En 1848 Carlos Marx publica el Manifiesto del Partido Comunista.

Además de la situación socio-económica hace presión la explosión demográfica: en 1800 Europa tiene 180 millones de habitantes, en 1850 serán 272 y en 1900 llega a 423 millones.

Contexto Italiano en 1860

La economía es agrícola: producción artesanal y manufacturera. Hay gran disparidad económica entre el norte y el sur. No tiene carbón ni hierro y los recursos agrícolas son insuficientes.

Del campo y la montaña llegan, sobre todo adolescentes y jóvenes.[5] Se da creciente pauperismo y mendicidad; 2/3 de la población no sabe leer ni escribir. Hay poca circulación de los productos.[6]

La Iglesia está ocupada con la problemática de la Restauración y los despojos de los Estados Pontificios.

  • En Turín, capital del Reino de Cerdeña

Se da una crisis socio-económica, efecto de las post guerra napoleónica, calamidades naturales (1850-52: epidemia en las viñas y pérdida de las cosechas del gusano de seda), escasez de recursos para trabajar el campo, carestía, hambre, epidemias (pelagra por efecto de la desnutrición; en 1854 el cólera), alta tasa de mortandad (25% el primer año y 44% hasta los 4 años).

1853: primer Congreso de las sociedades Obreras del Piamonte para atender sus necesidades, incrementar la instrucción de los obreros y fundación de un periódico propio.

1848-1870: pauperismo, crítico en la guerra de la independencia

1861-1865: brigantaggio (bandolerismo)

Habitantes:

  • Crecimiento inesperado de población:

- 1835: 117.000 habitantes

- 1852: 204.750 (78.000 artesanía e industria y 34.000 en fábricas de ropa, 6500 en alimentos y 2000 en instrumentos musicales)

- 1864: 218.000 habitantes

Niños trabajadores: 1844, en Piamonte, 7184 menos de 10 años

1886, ley que baja de 16 a14 horas de trabajo (20% entre 7 y 12 años)

- procedían de familias de medianeros o labradores

- desadaptados por su atraso cultural o por edad

- sometidos a humillaciones

- la iniciación catequística es familiar

- en meses muertos para la agricultura emigran: 37% de la población en 1848, 43% en 1858…

- se juntaban para pagarse el hospedaje y la comida.

  • Emigración al exterior: 1871 al 80, promedio de 98.000 al año

1880 al 90, 165.000 ( 40.000 a la Argentina)

1870: comienza la industrialización

zonas: Borgo Dora (textiles y confección de ropa)

Vanchiglia y Valdocco (industria del ejército: mecánica, siderurigia, carrocerías, 580 oberos)

Porta Nova (talleres de los ferrocarriles)

1875-76: nace el Movimiento Obrero

1876: asume el gobierno Agustín Depretis, la izquierda política: instrucción obligatoria, supresión de impuesto a la molienda (1869), alianza con Alemania y Austria para salir del aislamiento.

1880: nacimiento del Socialismo, marxista en 1882

1884: motor eléctrico (exposición industrial en Turín)

1887: ruptura con Francia, violenta crisis agraria, desocupación, protestas populares.

4.- Contexto educativo (sXIX)

En el marco de la Restauración

  • Legislación educativa:

“Cédulas reales” (1822-1848) que exigen escuelas aún en pequeños caceríos. Falla por falta de financiación. (en 1840 los 3/5 de la población del Piamonte carece de educación primaria)

La educación está manipulada políticamente, con carácter moral y religioso, antifrancesista. Toda la enseñanza está confiada al clero.

  • Política preventiva:

Represiva y proteccionista para preservación del orden social, jurídico y político-religioso dominante. El método es paternalista y asistencial o de recuperación e integración sociales: asilos, hospitales, albergues. (1845 correccional La Generala para las “cocche”: mafias de díscolos)…

Hay iniciativas privadas, más preocupadas por la persona y su educación.

Bajo el Resurgimiento

Se da un movimiento pedagógico fomentado por “El Educador Primario” y “El Educador” (1845-1848) que promueve una escuela popular, escuela de Método (Magisterio en 1841), ideas europeas…

Se da la pastoral oratoriana instaurada por el P. Juan Cocchi en 1840, en sintonía con los Oratorios lombardos, las Asociaciones festivas, los Hospicios y los Talleres de Ludovico Pavón, en Brescia (1912-1840). La tendencia es preventiva, anti represiva, con actitud educativa, catequística y de recreación. Don Bosco se incorpora a este movimiento.

En la época de la Unidad Italiana

Monopolio estatal de la educación, secularizado y anticlerical. La educación militar y la de los seminarios dependen del gobierno. La “religión” no forma parte de los programas de estudios oficiales.

En 1877: se reemplaza la religión por “Nociones de los deberes del hombre y del ciudadano”

Persisten dificultades económicas, profundas tensiones sociales: crisis agrarias, pauperismo, analfabetismo, desnutrición, alcoholismo, gérmenes socialistas y anárquicos.

  • dos tipos de preventividad

- Autodefensa represiva con los marginados, de tipo clasista.

- Prevención-promicional que apuesta al protagonismo del sujeto a través de la instrucción y formas asociadas y sindicales.

5.- Contexto religioso (s.XIX)

Papados

Época napoleónica: Pío VII

En 1808 Napoleón invade los Estados pontificios, ante la excomunión, toma prisionero durante 5 años al Papa Pío VII del que creció su prestigio espiritual por su fortaleza ante los atropellos.

Restauración: Pío VII, León XII y Pío VIII

La relación es más moderada con Pío VII, más rigurosa con León XII y Gregorio XVI: condenas de la libertad de prensa y conciencia, separación de la Iglesia y el Estado; surgen las sociedades secretas, el liberalismo. Toma auge la promoción de las misiones.

En 1825 León XII proclama un Jubileo centrado en esclarecer el servicio “pastoral” del Papa, los Obispos y Sacerdotes; también busca un mayor acercamiento a las necesidades espirituales de los cristianos.

Resurgimiento: Gregorio XVI y Pío IX

El Papa Gregorio XVI con la encíclica “Mirari vos”, en 1832, rompe todo intento de conciliación entre la Iglesia y el mundo moderno fruto de la revolución francesa. Es el Papa de las misiones: crea 70 nuevos Vicariatos apostólicos, defiende la libertad de los de raza negra, fomenta el clero indígena.

Independencia y unidad: Pío IX y León XIII

Píuo IX inicia cambios muy significativos: amnistía a los presos y exiliados políticos, moderada libertad de prensa, revisión del sistema penitenciario, formación de un Consejo de ministros, concede una Constitución, 3900 hebreos pueden vivir fuera de su gueto… Provoca entusiasmo entre los liberales y la amenaza de Austria que llega con su ejército hasta la frontera de los Estados Pontificios.

En 1848 se niega a hacer la guerra a Austria, reino cristiano que amenaza con separarse de la Iglesia. El Papa se afirma en que su misión es ser Pastor universal.

El Resurgimiento se vuelve anticlericalista y antipapista. Es asesinado su primer ministro Pellegrino Rossi y el Papa huye de Roma a Gaeta, queda 17 meses bajo la protección del Rey de Nápoles, luego Napoleón III.

En 1864 decreta el Syllabus: un catálogo de condenaciones de los errores de doctrina cristiana.

Su actitud será la de sospechar de toda innovación política, teológica, filosófica y moral. Llega al rechazo de avances técnicos. Todo terminará con la supresión de los Estados Pontificios con la caída de Roma y la voluntaria cautividad del Pontífice. La relación Iglesia-Estado se “normalizará” recién en1921 con los Pactos lateranenses.

Al mismo tiempo se da un florecimiento espiritual en la Iglesia: la declaración del dogma de la Inmaculada Concepción (1854); la Celebración del Concilio Vaticano I en 1869, interrumpido por la toma de Roma. Publica la constitución “De fide catolica” y define el dogma de la Infalibilidad pontificia. Se fundan muchas congregaciones con finalidades caritativas, asistenciales, educativas y misioneras. Más de 50 personas del Piamonte han sido canonizadas o están en proceso.

Con el Papa León XIII se da un acercamiento al mundo moderno y obrero. Publica las encíclicas “Rerum novarum” (1891) y “Inmortale Dei” (1895). Reconoce la legitimidad de la democracia y se pronuncia sobre los abusos del capitalismo.

Arzobispos de Turín

Restauración

Colombo Chiavarotti (1754-1832)

Es monje camaldulense, desarrolla una intensa acción pastoral.

La universidad de Turín es de una línea teológica rigorista. En otra línea, en 1818 el P. Luis Guala funda el Convitto Eclesiástico para la iniciación en la práctica pastoral de los noveles sacerdotes. En las clases de teología moral se da relieve a la misericordia de Dios, la confianza en el Hombre y la comprensión de sus limitaciones y debilidades; se inspiran en San Alfonso Ma. de Ligorio.

En 1829 Mons. Chiaverotti funda los seminarios de Turín, Bra y Chieri. En el de Chieri (1829-1849) busca un ambiente conventual, que preserve de los “peligros” de la turbulencia antiabsolutista de los demócratas, de los rigoristas de la Universad y de los benignistas que siguen a San Alfonso. Responde a la urgente necesidad de reforma del clero luego del gravísimo deterioro intelectual, humano y espiritual bajo el régimen napoleónico. Se dan abusivas intervenciones del Estado en el nombramiento de los Obispos, servilismo con el poder público dada la tenencia de los bienes eclesiásticos. Había clara desorientación moral y pastoral, necesidad de sanación disciplinar, que volviera la solidez formativa, la dignidad presbiteral y la eficacia apostólica.

En 1832, Antonio Rosmini escribe “Las cinco llagas de la Santa Iglesia”, donde dice que sobraban los curas ignorantes.

Resurgimiento

Luis Fransoni (1789-1862)

Se dedica al cuidado del clero.

En 1848 surgen las manifestaciones políticas de los seminaristas; el seminario se cerrará hasta 1863. Los clérigos están influenciados por ideas racionalistas y la pasión política. La crisis del seminario y la supresión de las órdenes religiosas reduce notablemente el clero y sufre mucho la imagen de la vida religiosa y clerical; de 350 seminaristas quedan 17. A Turín llega clero de toda condición en busca de trabajo y acceso a la carrera clerical y universitaria.

En 1854 el edificio del seminario será cuartel y almacén de alimentos y armamento.

Mons. Fransoni se opone a las leyes liberales, prohibe a los eclesiásticos demostraciones políticas. Se niega a aceptar las leyes que lesionan los derechos de la iglesia. Es apresado y desterrado.

Desde 1850 al 62 gobierna la diócesis desde Lyon, donde muere.

Independencia y unidad

Sede vacante (1862-67)

Alejandro Riccardi Di Nieto (1808-1870)

Su característica fue la bondad, hombre de la corte del Rey Carlos Alberto.

En la segunda mitad del siglo XIX la mayoría de los seminaristas son de clase media y proletarios.

En 1859 los seminarios, en general, se debaten en situaciones económicas muy precarias.

Lorenzo Gastaldi (1815-1883)

Se hace cargo de la diócesis en 1871.

En 1878 la crisis vocacional había afectado grandemente al Piamonte.

En 1873 se exige que para asistir a la facultad de teología de la Universidad se viviera en el seminario de Turín, antes también había seminaristas externos. Este año el estado suprime la Cátedra de teología y el Obispo debe crear su propia facultad en el seminario.

Se busca impulsar pastores de almas capaces de detectar el espíritu racionalista moderno y combatirlo. Es un clero que no baja a compromisos concretos pastorales, ni se atreve a una oportuna y sana dialéctica en el campo ideológico.

Los párrocos de sectores populares del campo o la ciudad son un testimonio humilde y sacrificado, impulsan una visión religiosa serena y convencida, de catequesis sacramental, atención a los enfermos, solidaridad con los problemas cotidianos de la gente, de los emigrantes, de las deficiencias sanitarias.

Cayetano Alimonda (1818-1891)

Famoso por sus dotes oratorias y sus libros en defensa de la Iglesia, bondadoso y equilibrado.


[1] Epidemia de cólera en Turín

[2] Nacido el 20 de junio de 1841 en S.Benigno Canavese. Huérfano de madre a los 7 años junto a dos hermanos menores. En 1852 emigra a Turín con su familia, trabaja con su padre y un hermano en una textil. En 1854 la epidemia del cólera contagia a su tío, que muere, y también su padre; él y sus cuatro hermanos son llevados a un orfanato.

[3] STELLA PIETRO, “Don Bosco nella storia economica e sociale” p. 494-506, AS 110, Sezione XII, Enria, autogr.

[4] “Yo debo estar en ese agujero sin luz y tengo miedo. Entro a las cuatro o, algunas veces, a las tres y media de la madrugada, y salgo por la tarde, a las cinco y media. Nunca voy a dormir. Alguna vez canto, cuando hay luz, pero cuando está oscuro tengo miedo de cantar”. (niña que trabaja en una mina). BERTRAND RUSSEL, Historia de las ideas del siglo XIX, Mondadori, Milano 1961, p. 109-112)

[5] En Lombardía, por ejemplo, trabajan 15.000 niños entre los años 1817-1847.

[6] Italia tiene en 1858: 935 Kms. de tren mientras que Inglaterra tiene 17.000 y Francia 9000 kms.

TRABAJO PRÁCTICO

1. Leyendo el punto 1, remarca las características personales de Don Bosco que destaca Pedro Enría al conocerlo.

2. ¿Cuáles son las causas políticas que llevan al siglo XIX turinés a transformarse en un polvorín siempre a punto de estallar?

3. ¿Qué paple jugó la Iglesia como institución en este período?

4. ¿Qué cifras se arrojan, en términos generales, al hablar de la difícil situación social que se vivía entonces?

5. Describe con precisión lo que se vivía en el ámbito educativo de este tiempo.

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